Nicaragua, el FMI y las reservas monetarias internacionales
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Fuente: Coordinadora Civil
Adolfo Acevedo
Vie 06 Mar 2009

El FMI publicó recientemente un informe titulado "Las implicaciones de la Crisis Financiera Global en los países de bajos ingresos". Uno de los países bajo estudio es Nicaragua. El estudio analiza los posibles impactos de la crisis a través de diversos canales: el aumento en el déficit en cuenta corriente, la reducción en los flujos de remesas familiares, la disminución de los flujos de inversión extranjera directa y de ayuda externa, sobre las reservas monetarias internacionales.

El Estudio del FMI formula escenarios para el impacto de estos canales de transmisión de la crisis, y encuentra que cada uno de ellos podría producir una reducción en el nivel de reservas monetarias internacionales(!). Este resultado, por supuesto, no tiene nada de extraordinario. Este es un resultado completamente esperable del impacto de la actual crisis a través de los mencionados canales

En efecto, cada uno de estos impactos implicaría una reducción en las principales fuentes de ingresos de divisas al país. El punto es que, si se reducen las fuentes de ingreso de divisas, mucho más que lo que se reducen los pagos por importaciones y otros, es decir si se produce una reducción neta en el flujo de divisas que ingresan al país como resultado de sus transacciones externas, la variable de ajuste lo constituye una reducción en las reservas internacionales.

¿Porque entonces tanto escándalo porque se ha dicho que el impacto de la crisis podría traducirse a fin de año en una reducción de US$ 40 Millones en el nivel de reservas? ¿Que otro resultado puede esperarse del impacto de esta crisis sobre los ingresos de divisas del país?

En efecto, como ya lo hemos dicho, estamos ante el impacto de un severo choque externo sobre nuestra economía, el cual se espera que sea transitorio. El papel de las reservas, por definición, es contribuir a amortiguar el impacto de choques o situaciones críticas transitorias. En otras palabras, las reservas son un buffer que debe contribuir a afrontar los tiempos de crisis, sin que el país se vea obligado a adoptar medidas monetarias y fiscales aun más restrictivas, que contribuyan a deteriorar todavía más el ya debilitado nivel de actividad económica y el empleo.

La alternativa - es decir, la opción de preservar las reservas a toda costa -, es adoptar medidas restrictivas que contraigan suficientemente el nivel de actividad económica, hasta el punto en que el menor crecimiento de la economía (y el mayor desempleo y subempleo) se traduzca en una menor demanda de importaciones, y por tanto, en un menor egreso de divisas. Con el fin de mantener las reservas a toda costa, se asumiría un costo económico, social y humano injustificable e innecesario, que pagarían, sobre todo, los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.

Si ingresan menores recursos en divisas líquidas al erario, yo prefiero mil veces que la variable de ajuste sean las reservas, que el recorte del presupuesto de instituciones fundamentales. Dicho sea de paso, es muy difícil lograr una reducción del presupuesto del orden de US$ 100 Millones, US$ 65 Millones o US$ 40 Millones, sin afectar el presupuesto de estas instituciones. Por supuesto, uno puede declarativamente recomendar el recorte a la mitad del número de diputados, contralores, magistrados o lo que sea, y aun así resultaría difícil reunir US$ 60 Millones de ahorro, pero más aun, debería explicársenos como se obtendrán los votos para una reforma constitucional que permita lograr esto.

Mas todavía, si se tratase de recortar estos gastos superfluos, lo cual por decencia debería hacerse, yo estaría en contra a que se hiciese para preservar a toda costa un nivel de reservas, sino para duplicar el pobre presupuesto para compra de medicamentos o para destinar los recursos necesarios para un programa de mantenimiento de caminos rurales.

Como alternativa podría planteársele a los tenedores de los Bonos de Pago por Indemnización -BPI-, que ya no son los confiscados a los que originalmente se les entregó, sino que muchas veces están en manos de tenedores que los compraron a centavos por cada dólar - además de que aun no se revisa el "festival de bonos" que significó la emisión de bonos de manera por decir lo menos “altamente irregular” -, una moratoria en el pago de los mismos, mientras pasa el impacto de la crisis. El Club de París nos otorgó una moratoria de 3 años para el pago de la deuda de Nicaragua con los países miembros de dicho Club, a raíz del paso del huracán Mitch.

Lo cual me recuerda: cuando el Gobierno utilizó US$ 70 Millones de las reservas para pagar estos Bonos en enero, no se hizo el mismo escándalo, que el que se hace hoy, cuando se planteó la posibilidad de que se pierdan US$ 40 Millones a fin de año.

Por supuesto, existe una alternativa adicional: que el Consejo Supremo Electoral (CSE) cumpla la Ley electoral y permita la publicación del los resultados del 100% de las actas, Junta Receptora de Votos por Junta Receptora de Votos, y que, con la presencia de los mismos observadores que se permiten en Venezuela, se cotejen las actas. Esto, de ser falsas las acusaciones de fraude, dejaría en ridículo a quienes han hecho estas denuncias, restablecería la legitimidad del gobierno, y permitiría reanudar el desembolso de los recursos de apoyo presupuestario... a menos que se tenga el temor de que dicho cotejo muestre que las acusaciones de fraude tienen sustento.

Pero aun así, si el diagnóstico de la crisis es tan duro como lo creen los economistas más serios y creíbles en el mundo, el país debe estar preparado para utilizar el colchón amortiguador que acumuló para hacer frente a épocas de vacas flacas como ésta.

A fin de cuentas, a mi no me queda claro porque el mundo se derrumbará y el cielo se nos vendrá encima, y nos arrasará el fuego del infierno, si en vez de un nivel de reservas de US$ 1,050 Millones tenemos uno de sólo US$ 1,010 Millones - US$ 40 Millones menos - o uno de US$ 950 Millones - como el que teníamos en 2006. De nuevo me permito recordar que las reservas, por definición, constituyen un colchón al que uno recurre en los tiempos difíciles, para amortiguar el impacto de los eventos negativos o adversos. Por definición, así es.

Por supuesto, existe otra opción más. En condiciones como las presentes, los organismos financieros internacionales deberían ofrecer a países como los nuestros líneas de crédito que le permitieran contar con los recursos externos necesarios, no sólo para preservar los niveles proyectados de gasto social, sino para promover el tipo de programas reseñados, sin el riesgo de que ello se traduzca en pérdida de reservas.

Cabe recordar que esta fue, precisamente, la función para la cual fue originalmente diseñado el FMI y que jamás cumplió, a saber: proporcionar recursos a los países con dificultades de balanza de pagos para que puedan implementar medidas que les permitan "alcanzar y mantener altos niveles de ocupación y de ingresos reales y desarrollar los recursos productivos, como objetivos primordiales de política económica", sin necesidad de recurrir a medidas proteccionistas, controles de capital o a devaluaciones competitivas. (Artículo I del Convenio Constitutivo del FMI)

Lamentablemente el FMI se ha caracterizado, en condiciones de crisis, precisamente por lo opuesto: por la imposición de una batería "standard" de medidas de corte marcadamente pro-cíclicas, tales como la promoción de una política de drástica contención presupuestaria, y de fuerte restricción monetaria y crediticia acompañada de altas tasas de interés, que restringen la demanda agregada cuando la economía enfrenta presiones recesivas, y que por tanto tienden a empeorarlas.

"Keynes se hubiese dado vueltas en su tumba si hubiese podido ver lo que ha ocurrido con su hijo. Más de medio siglo después de su fundación, es claro que el FMI ha fallado en su misión. No ha hecho lo que se suponía que debía hacer: proveer recursos a países que enfrentaban una depresión económica, para permitirles restablecerse cerca del pleno empleo. Peor aún, muchas de las políticas que el FMI ha impulsado, en particular la prematura liberalización de los mercados de capital, han contribuido a la inestabilidad global. Y una vez que un país entraba en crisis, los programas y fondos del FMI no solamente han fallado en estabilizar la situación sino que en muchos casos hicieron empeorar las cosas, especialmente para los pobres. El FMI falló en su misión original de promover la estabilidad global" (Joseph Stiglitz, 2002, "La globalización y sus descontentos").

En ausencia de recursos externos adicionales, el país podría no tener otra opción que dejar de pensar que existe una sola opción "correcta" de política económica; es decir que no existen opciones al esquema vigente, y examinar de manera seria y con la mente abierta todas las opciones disponibles, y sus costos y beneficios, evaluando el uso de todos los instrumentos de política económica, incluyendo aquellos que han sido anatematizados por la sabiduría convencional, y que aquellos obsesionados por aparecer como "respetables" se han negado siquiera a considerar con un mínimo de seriedad.

Información relacionada:

* The Implications of the Global Financial Crisis for Low-Income Countries (en inglés - formato pdf)

* Initial Lessons of the Crisis (en inglés - formato pdf)

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