Fuente:
BID en la Mira
Vie 17 Abr 2009
La confianza se ha derrumbado en la mayoría de los grandes gigantes financieros de Estados Unidos y de muchos europeos, así como en el grupo de agencias calificadoras, compañías aseguradoras y animadores de los medios de comunicación dirigidos a las empresas. La terrible y ahora previsible secuencia de la falta de responsabilidad inicia con un desmedido orgullo e indiferencia; después se convierte en optimismo excesivo, recurre a la negación, después al fracaso, al ocultamiento y a una súplica sin arrepentimiento de que el gobierno salga al rescate.
Desde Lehman hasta Citibank, desde el AIG hasta General Electric, los magnates financieros han utilizado falsas declaraciones públicas para detener el torrente de exposición de su flagrante mala administración y corrupción. Cada muestra de falta de responsabilidad elimina una capa de confianza en las élites financieras que han acumulado mucha riqueza durante las últimas dos décadas. Ante la incapacidad de restaurar la confianza del público, cada día se reduce más la confianza en los incompetentes y corruptos administradores financieros.
Con retraso, el Banco Interamericano de Desarrollo ha anunciado que tiene interés en el problema de la confianza. Sobresaltado por la profunda desconexión en cuanto a la persistente y exagerada desigualdad (o preparándose para llevar a cabo un control de daños), el Banco declaró que iría más allá de los indicadores macroeconómicos para analizar cómo se sentía realmente la gente acerca del desarrollo y de las instituciones diseñadas para propiciarlo. Con lo que el BID se ha encontrado finalmente es con un patrón bien reconocido de niveles continuamente bajos de confianza, optimismo y satisfacción por la calidad de vida que manifiesta la vasta mayoría en América Latina. Paradójicamente para el Banco, en algunos países que han adoptado lealmente el consejo del BID en cuanto a políticas, la confianza y el optimismo están en lo más bajo.
Si el BID hubiera tenido suficiente valor para hacer encuestas en América Latina sobre la confianza en la institución, los resultados indudablemente también encajarían en este patrón de desconfianza, lo cual plantearía dolorosas preguntas sobre la relevancia del Banco a largo plazo. Activada por una filtración de información interna del Banco, la reciente divulgación de pérdidas masivas del BID que hizo el Presidente Moreno subraya que esta desconfianza está más justificada que nunca. La cartera de inversiones líquidas del BID ha experimentado más de $1.900 millones de pérdidas en los últimos 18 meses. Este fiasco financiero es aún más perturbador ya que las pérdidas fueron de 10 a 100 veces mayores que otros bancos multilaterales de desarrollo (BMD). El BID perderá dinero en general y tendrá $6.000 millones menos de liquidez para otorgar préstamos en un momento de desesperada necesidad de invertir en la región, de acuerdo con las fuentes del Tesoro de Estados Unidos que dan seguimiento a las pérdidas de los BMD.
La principal fuente de dichas pérdidas es la exposición del BID a valores "tóxicos" (valores respaldados por hipotecas) que alcanzaron aproximadamente el 60% de su cartera durante la última década. Otros BMD adquirieron valores similares, sin embargo, sus carteras tenían mucha menos concentración en estos instrumentos y, por consiguiente, las pérdidas fueron mucho menores que las del BID. La figura 6 (del informe infiltrado de la OVE del BID) muestra la cambiante composición de la cartera durante la última década. A pesar de las afirmaciones del Presidente Moreno en cuanto a que ninguna inversión violó la política de inversiones del Banco, la compra continua de lo que ahora se consideran valores extremadamente riesgosos reveló que la evaluación independiente de riesgos fue tan mala o quizás peor que la de muchos bancos privados en dificultades.
Una valoración interna que los evaluadores divulgaron sin autorización, permite ver las señales de advertencia de mayores problemas que se avecinan. Aun cuando el desastre era inminente respecto a la burbuja inmobiliaria, el BID siguió adquiriendo bienes tóxicos. La evaluación de la OVE señala "incentivos internos no reconocidos para lograr rendimientos" como el motivo principal de las decisiones de inversión que son excepcionalmente riesgosas para un banco público de desarrollo. Por ejemplo:
• En octubre del 2007, siete meses después de contratar al Vicepresidente Ejecutivo y ex director administrativo como JP Morgan, Dan Zelikow, a quien quedaba la responsabilidad de la gestión de los riesgos, el Banco invirtió en dos valores respaldados por hipotecas de Countrywide (líneas de crédito garantizadas por el valor líquido de una vivienda) y tomó el riesgo de apertura de Countrywide después de que sus acciones habían caído más de 50% en respuesta a las dudas de su estabilidad financiera.
• El Banco mantiene algunos valores respaldados por hipotecas de residencias mexicanas al mismo tiempo que negociaba préstamos de emergencia para ayudar a México a atender las necesidades de liquidez derivadas en parte de las pérdidas relacionadas con el riesgo de la banca hipotecaria. Estos valores parecerían estar en un claro conflicto de intereses con una cartera de activos líquidos que pretendía no correlacionarse con América Latina para evitar un doble riesgo.
La administración del BID también ignoró las advertencias de su propio auditor y varios miembros de la Junta demostraron una clara falla en cuanto a su capacidad de ejecutar las políticas. "Al examinar el seguimiento y los informes de la Oficina del Auditor General del Banco se encontraron conclusiones del 2005 en las que se registraba inquietud acerca de la considerable concentración en la cartera de inversiones en valores respaldados por activos y valores respaldados por hipotecas y exigían medidas correctivas. A pesar de las repetidas menciones de esta advertencia, no se tomó ninguna medida".
El reporte de la OVE culpa tanto a la Junta como a la Administración por la falta de supervisión y de las pérdidas resultantes, lo que indica un ambiente de políticas relativamente débil y una inadecuada cultura de gestión de los riesgos.
Las diversas peticiones de respuestas por parte del Senador Richard Lugar del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos no han logrado obtener respuestas claras y responsables. En dos cartas, el líder de la minoría del Comité que supervisa a los bancos multilaterales de desarrollo, ha manifestado su preocupación no sólo por las pérdidas en las inversiones, sino también por la falta de franqueza en cuanto a cómo se hizo público este problema.
Por qué no es aceptable una reposición de recursos para el BID
Si los economistas del Banco hubieran investigado antes las actitudes populares, posiblemente entenderían por qué las noticias del desastre financiero y la pérdida de liquidez no reúne a muchos seguidores de su reciente solicitud de reposición de recursos a países donantes. Muchas organizaciones de la sociedad civil que durante mucho tiempo han estado al tanto de la falta de transparencia o responsabilidad por parte del Banco quizás tengan motivo para celebrar que un banco que aún no es capaz de gestionar su riesgo financiero, tenga menos dinero que perder. Posiblemente no haya momento menos inconveniente o inoportuno para solicitar más financiamiento público; sin embargo, el BID ha indicado a su Junta y a los países donantes que solicitará hasta $50.000 millones en fondos de capital adicional a más tardar para el 2010. Existen por lo menos tres razones fundamentales por las que debería ignorarse la solicitud de reposición de recursos:
1. El BID no ha asumido la responsabilidad total de cómo perdió cerca de $2.000 millones en inversiones de cartera, cuando otros bancos multilaterales de desarrollo de alguna manera lograron evitar ese riesgo tan innecesario. Al haber dependido de filtraciones de información y de la presión pública de la versión parcial que conocemos, una divulgación total requeriría una auditoría externa independiente que revisara a fondo la estructura de incentivos y el sistema de supervisión desde la última crisis financiera, cuando el Banco empezó a cargar los valores respaldados por hipotecas.
2. El BID no ha admitido responsabilidad total por un reajuste mal administrado, costoso e ineficaz. Las raíces de las pérdidas en la cartera del BID inician antes de que Luis Alberto Moreno fuera electo presidente del Banco en el 2005; sin embargo, se declaró que una gestión reforzada de los riesgos sería una meta del reajuste masivo y costoso que Moreno inició en el 2006. Al igual que muchas otras grandes metas, la gestión de los riesgos no se reforzó. La evaluación de la Oficina de Evaluación y Supervisión (OVE) concluye que "Estas funciones [de la gestión de los riesgos] se mantienen subdesarrolladas debido en parte a la falta de disposición de la Administración por asignar los recursos que se requieren. La Administración Superior no ha accedido a las diversas solicitudes de aumento de presupuesto y de personal para la función de gestión de los riesgos y contrastan tremendamente con los evidentes aumentos de recursos asignados a la función de relaciones externas".
3. Según afirman muchas organizaciones regionales y otras que se reúnen en Medellín, el BID sigue sin asumir responsabilidad en cuanto a su gestión del riesgo de desarrollo. La constante pobreza y desigualdad después de cincuenta años de financiamiento en América Latina no requiere que se celebre, sino que exige una evaluación seria y crítica de la efectividad del BID como fuente primaria de financiamiento multilateral.
Lejos de cumplir con estas y quizás otras condiciones, el BID no tiene por qué dañar más la confianza del público al solicitar más dinero público.
Este artículo fue publicado originalmente en la publicación "BID en la Mira", coordinada por Bank Information Center y Amazon Watch en ocasión de la 50a Reunión Anual de Gobernadores del BID - Medellín, marzo, 2009. Ver versión completa - formato pdf
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