Fuente:
Monitor de IFIs en América Latina
Lun 11 May 2009
El pasado 8 de mayo los ministros de Economía y Finanzas de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela se reunieron nuevamente en Buenos Aires para trabajar sobre el convenio constitutivo del Banco del Sur. Este tema está pendiente de resolución desde que se firmara el acta fundacional de la institución el 9 de diciembre de 2007 en la capital argentina. Sin embargo, esta vez los ministros parecen haber llegado a un acuerdo definitivo. Ahora es tiempo de que los presidentes y los Parlamentos de cada uno de los países procedan a ratificarlo.
La definición sobre el capital inicial que los países socios aportarán al Banco fue acordada el 25 de abril de 2008 en la reunión que tuvo lugar en Montevideo. Según se estableció el capital inicial del Banco será de 7000 millones de dólares y estará formado por 2000 millones de dólares que aportarán Argentina, Brasil y Venezuela respectivamente, 400 millones que aportarán Ecuador y Uruguay; y 200 millones de Bolivia y Paraguay.
Desde entonces el tema de mayor controversia era el “peso” de cada país a la hora de tomar decisiones. En este sentido, los ministros resolvieron mantener en pie el planteamiento inicial de “un país, un voto” para el directorio del Banco, lo que lo diferencia del FMI y el Banco Mundial, pero acordaron que para la aprobación de los proyectos de más de 70 millones de dólares se necesitará el apoyo de los dos tercios del capital aportado. De esta manera, para este tipo de proyectos, se deberá contar con el voto de al menos dos de los aportantes más importantes: Argentina, Brasil y Venezuela.
La sede central del Banco estará en Venezuela, y la institución tendrá dos subsedes, una en La Paz y otra en Buenos Aires. Los créditos que otorgue el Banco del Sur serán para proyectos sociales y de infraestructura, según se informó en conferencia de prensa luego del último encuentro ministerial.
Una respuesta a la crisis
Carlos Fernández y Guido Mantega, ministros de Economía de Argentina y Brasil respectivamente, sostuvieron que la puesta en marcha del Banco del Sur es la mejor respuesta ante la crisis financiera mundial, y que por eso deberá comenzar a funcionar “cuanto antes”.
Fernández, manifestó que “se valora más la creación del Banco en el contexto de la crisis financiera internacional”; mientras que Mantega sostuvo: “estamos dando otro paso en sentido de la integración financiera regional”.
Asimismo, la puesta en funcionamiento de la entidad servirá para frenar el nuevo avance de Fondo Monetario Internacional (FMI), que tras las Cumbres del G-20, de Washington y Londres, busca reposicionarse como prestamista de la región.
El Banco del Sur no funcionará como prestamista al estilo del FMI, por lo que uno de los temas que preocupa a los ministerios de Economía de los siete países, es cómo financiarse para pagar los vencimientos de deuda.
Algunos líderes regionales aun no descartan que a futuro el Banco del Sur pueda optar por esta opción si es que el único camino posible sigue siendo el FMI. En este punto, el presidente venezolano Hugo Chávez en su reciente visita a Buenos Aires mencionó la necesidad de activar cuanto antes el Banco del Sur y también un Fondo Financiero Sudamericano, con el 10 por ciento de las reservas de cada país para auxiliar a los países que pasen dificultades. Ahí mismo improvisó una fecha –el 24 de junio–, en Caracas, para la reunión de presidentes que pondrá en marcha el Banco del Sur. “Hay que ir con la chequera”, le advirtió a la presidenta argentina Cristina Kirchner, porque lo único que falta poner es nada menos que los fondos.
Fuente: Observatorio Internacional de la Deuda
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