Fuente:
Monitor de IFIs en América Latina
Conrado Ramos y María José Romero
Viernes 28/10/2005
Al confeccionar los presupuestos para el 2006, los gobiernos latinoamericanos vienen destinando una parte importante de éste al pago de los servicios de deuda. Este esfuerzo, que tiene por objetivo disminuir progresivamente el peso de la deuda sobre la economía, se realiza en un contexto de importante recuperación económica. Sin embargo, esta estrategia no sólo compromete la distribución de recursos hacia otras áreas vitales para el desarrollo de estos países, sino que los índices de deuda siguen siendo aún muy altos. Colombia, Venezuela, Panamá, México y El Salvador son algunos ejemplos de lo que sucede en la región.
28 de Octubre de 2005
El informe de Anoop Singh (Director del Departamento Hemisferio Occidental - FMI) "El contexto mundial y las perspectivas regionales para América Latina y el Caribe", divulgado recientemente, demuestra la tendencia general en América Latina de preservar los equilibrios macroeconómicos y disminuir progresivamente el peso de la deuda sobre la economía. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos aún se mantienen índices muy altos de deuda (debido a la disparada de finales de los noventa), y lo que es muy grave, lo que se destina del presupuesto nacional a servicios de deuda, pago de intereses y compra de deuda –amortización– va en detrimento de las inversiones en programas sociales e infraestructura. Los presupuestos también deben confeccionarse de manera de contemplar las exigencias macroeconómicas y las reformas estructurales que se acuerdan con el FMI, y que posibilitan el acceso a créditos del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La corriente general se propone modificar la composición de la deuda, es decir, ir cancelando la deuda externa con los organismos multilaterales a través de la emisión de deuda interna o “soberana” a menores tasas de interés. Este proceso responde a una toma de conciencia de los gobiernos nacionales de la limitación que supone para su accionar las condiciones impuestas por las IFIs para acceder a sus créditos. “Adquirir deuda para pagar deuda” es el lema de la gran mayoría de los países de la región, por lo que el nivel de endeudamiento interno representa una importante carga para las economías de medianos ingresos pero en mejores condiciones para sus gobiernos.
En este sentido, según el informe "Panorama Laboral 2005 de la CEPAL", la deuda pasó de representar el 42.7% del PIB en 2003 a 35.7% en 2004, además algunos países aprovecharon la coyuntura favorable para extender el plazo del servicio de deuda externa, renegociando sus vencimientos.
Por otra parte, el artículo "La Deuda Externa", publicado en el sitio "Ecoportal" hace referencia también a cifras de la CEPAL. Entre 2002 y 2004 la transferencia neta de recursos realizada por los países de América Latina alcanzó 153.191 millones de dólares. Esta cantidad superó en 45.15% a los 105.535 millones de dólares que le ingresaron por medio de inversión extranjera directa. De esta manera, los gobiernos destinaron en este período entre el 40 y 65% de sus presupuestos para el pago del servicio de deuda.
Esta situación se refleja en las discusiones nacionales en relación a los presupuestos latinoamericanos. Colombia, Venezuela, Panamá, México y El Salvador son algunos ejemplos de lo que sucede actualmente en la región. Todos estos países, al igual que Perú, Nicaragua, Uruguay y Argentina –entre otros– disponen de presupuestos recortados a causa de la deuda externa. El porcentaje destinado a salud, educación e infraestructura sufre las consecuencias de esta distribución de gastos.
Sin embargo, cabe destacar las diferencias en los efectos sobre las cuentas fiscales, entre los países exportadores de petróleo (Colombia, Ecuador, México, Trinidad y Tobago y Venezuela) y el resto de los países de la región, con dificultades para desarrollarse en medio de los altos costos de la energía.
Según declaraciones de Singh, este es un muy buen momento para que los países exportadores de petróleo utilicen sus excedentes para reducir la deuda pública, aumentar inversiones eficientes y de alta calidad, o ahorrar. La manera en que estos países manejen el equilibrio entre ahorro, inversión, y reducción de deuda pública, determinará la tasa de crecimiento de mediano plazo del país.
Esta perspectiva recoge críticas entre los políticos latinoamericanos que postulan la utilización de los recursos petroleros para desarrollar inversión productiva y no para disminuir el endeudamiento. La evolución macroeconómica que analizan los organismos internacionales tiene en cuenta variables que no necesariamente se reflejan en una distribución equitativa del producto.
Los organismos internacionales “predican” un estricto control del gasto público que permita el pago de los créditos contraídos, un bajo nivel de inflación, y la aprobación de reformas estructurales: tributarias, bancarias, financieras y del sistema de pensiones. Esta receta podrá variar de un país a otro, según sea el caso, pero mantiene en la región un patrón del que es necesario liberarse.
Colombia
La última misión del FMI que visitó Colombia destacó el buen comportamiento de la economía, el cumplimiento de la meta de déficit fiscal, la baja inflación y el fortalecimiento del sistema financiero. Sin embargo, insistió en la necesidad de reformas estructurales a los impuestos y al sistema de transferencias. Además recomendó al gobierno no intervenir “tanto” y dejar que la tasa de cambio flote más libremente.
Por otra parte, para cumplir orientaciones del FMI, el Ministerio de Hacienda anunció que en el presupuesto 2006 no autorizará recursos para llenar vacantes o contratar personal si las entidades no demuestran solvencia para enfrentarlo. El 35% del gasto previsto se destinará a cumplir con el pago de intereses y con las amortizaciones de capital de la deuda interna y externa.
Pero las perspectivas de la economía colombiana son “buenas”. Según Robert Renhack, jefe de la misión del FMI, se prevé un crecimiento económico sostenido del 4% anual, un nivel de inflación entre 4 y 5% para el cierre de 2005, y entre 3 y 5% para el 2006, un déficit fiscal del 2.5% para 2005 y 2% para 2006.
El porcentaje de deuda sobre el PBI también sigue los lineamientos previstos por Singh, ya que alcanzó un 30% en 2003 y se ubica en un 20% a fines de 2005. (fuente: Banco de la República, Informes estadísticos - Sector externo)
Venezuela
El Parlamento venezolano inició la discusión del presupuesto 2006. En esta ocasión, el presupuesto se incrementa en un 27% con respecto al año anterior debido a un crecimiento del PBI del 5%, que de acuerdo a las previsiones será de unos 130 mil millones de dólares.
Los ingresos petroleros, abultados por el precio actual, están estimados en 32 mil millones de dólares. Esta cifra, objeto de debate entre la oposición y el gobierno, permite que el porcentaje destinado a salud, educación y deporte aumenten un 80%; mientras que el total de los programas sociales significa un 40% del presupuesto. Esta previsión de gasto se financiará en un 47% con ingresos petroleros.
De acuerdo a cifras del Ministerio de Economía, el servicio de la deuda venezolana representó en 2005 el 6.4% del PBI, mientras se prevé que este valor disminuya al 5% en 2006. El mismo objetivo está presente en cuanto al monto real de la deuda pública, que al cierre del primer semestre de 2005 ascendía a 39.2% del PBI y se espera que continúe en la misma dirección hasta llegar al 35%.
La posición del FMI en Venezuela es notoriamente distinta al resto de los países de la región. Su condición de país productor de petróleo (el mayor ejemplo en América Latina) hace que su relación con el FMI tenga otro contexto.
Recientemente, Singh respondió en conferencia de prensa sobre el caso Venezolano y afirmó que el país se ha recuperado de la difícil situación por la que atravesó años atrás. A los niveles actuales del precio del petróleo, el FMI considera que no tendrá dificultades de crecimiento en el próximo año.
Asimismo, el parlamento venezolano tiene a consideración una propuesta del gobierno para reducir el endeudamiento externo a través de un fondo creado a partir de sus abultadas reservas internacionales (petro-dólares). En este sentido, los parlamentarios oficialistas defienden la propuesta argumentando que forma parte de “una política” que impulsará el gobierno a partir del presupuesto 2006 con el fin “de acabar con la dependencia a los organismos multilaterales”. (Diario Perú 21, 20/10/2005).
Panamá
En el presupuesto 2006, presentado por el Ejecutivo a la Asamblea General, los intereses, comisiones y amortizaciones de la deuda panameña (externa e interna) suman 1.712 millones de dólares, lo que equivale al 25% del total de gastos previstos. Esta cifra limita el desarrollo social, ya que duplica el monto en inversiones públicas programadas y excede con creces los fondos destinados a programas de fomento a la producción, la construcción de escuelas, hospitales y obras de infraestructura.
La economía crecerá 5%, la inflación oscilará entre 1.5 y 2% y el déficit fiscal experimentará una reducción del 0.7% del PBI entre 2005 y 2006. Aunque se aumentan fuertemente las inversiones, incluido aquí los programas sociales destinados a los sectores más vulnerables (alimentación, educación, salud y vivienda), estas se financiarán con ahorros de los gastos corrientes. Según el Ministro de Economía Ricaurte Vásquez, esto constituye un logro ya que no supone un aumento relativo de la deuda.
Por este motivo se desacelerará el crecimiento de la deuda (interna y externa), que bajará en relación al PBI de 66.9% en 2005 a 63.7% a fines de 2006.
México
México también ha disminuido su deuda con respecto al PBI. Entre 1995 y 2004 esta relación cayó 20 puntos porcentuales al pasar de 45.7 a 25%. La estrategia de no aumentar el endeudamiento externo dio como resultado un cambio en la estructura de la deuda pública, por lo que a partir de 2001 la deuda interna supera a la externa. Al cierre de agosto 2005, el total de deuda pública se compone de 62.2% de interna y 37.8% de externa.
Esto va de la mano con la estrategia seguida en la región, pero no necesariamente significa que México presente superávit en sus cuentas públicas, ya que el presupuesto experimenta un fuerte incremento de gastos corrientes que se financian con excedentes del petróleo y deuda pública (a pesar de que la legislación lo prohíbe y establece que sólo se utilizará la emisión de deuda para obras que directamente produzcan un incremento en los ingresos públicos). (Ver Proyecto de presupuesto 2006)
El Salvador
Este país también está haciendo esfuerzos para disminuir el porcentaje de deuda sobre el PBI. El mismo se disparó luego de los terremotos de 2001, ya que hasta el 2000 la deuda ascendía al 30% del PBI, y pasó dos años más tarde a un 40%. Para 2006 se prevé un 39.8%, mientras que la política de endeudamiento apunta a bajar hasta un 38.5% esta cifra al cierre del quinquenio (2004-2009) y a bajar el monto de servicio de la deuda con respecto a los ingresos corrientes. La ruta para disminuir la deuda tiene dos componentes: disminución de gastos corrientes y aumento de los ingresos tributarios. (Ver más información en Política de Endeudamiento Público 2004-2009 (formato pdf))
Sin embargo, para cumplir con los compromisos, en el 2006 deberá recurrirse a un nuevo endeudamiento de poco más de 660 millones, a los efectos de cubrir el pago de 400 millones en pensiones, 100 millones de un préstamo del Banco Mundial, 150 millones para refinanciar el pago de euro bonos que vencen en 2006, y 13 millones en emisión de papeles de deuda pública.
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