Fuente:
Bretton Woods Project
Martes 23/05/2006
Frente a la inminente partida de Anne Krueger de su puesto como primera Subdirectora Gerente del FMI, Rodrigo de Rato se encontraba ante una oportunidad única de mover al Fondo en otra dirección al momento en que se intenta implementar la revisión estratégica de mediano plazo. Por el contrario, el director gerente nominó al banquero estadounidense John Lipsky, siguiendo así la convención de mantener divididos los dos cargos más altos del FMI entre los centros de poder transatlánticos.
Lipsky, actual vicepresidente del banco de inversión JP Morgan, no es ningún extraño para el FMI, habiendo desempeñado tareas en la institución desde 1974 hasta 1984, incluyendo la de representante del Fondo en Chile bajo el régimen de Pinochet. También cuenta con aceptables credenciales universitarias, con diplomas en economía de las Universidades de Wesleyan y Stanford.
Su designación frente a la de otros distinguidos candidatos consolida la impresión de que no cabe esperar ningún cambio sustancial de dirección en el Fondo. Otro nombre mencionado como posible subdirector había sido el del académico estadounidense y ex economista jefe del FMI, Ken Rogoff, quien reconoció en un documento de trabajo del Fondo del año 2003 que el impulso del FMI a la liberalización de las cuentas de capital podría haber llegado demasiado lejos.
Al tiempo que el informe de de Rato sobre las reformas del FMI llamó a “un procedimiento transparente en la selección del Director Gerente”, no ha habido transparencia alguna en su elección del subdirector. Al parecer la tradición de elegir a un estadounidense se mantuvo de manera totalmente indiscutible. Los interrogantes planteados a la oficina del representante del Reino Unido para las IFI con respecto al proceso de selección dieron lugar a una respuesta desligando participación, diciendo que se trataba de un tema administrativo, dado que el directorio y por lo tanto el director ejecutivo del Reino Unido no tenían ingerencia alguna en el reclutamiento interno. Aún siendo así, el directorio debe aprobar oficialmente la elección de de Rato, lo cual se espera tenga lugar en la próxima reunión a celebrarse el 22 de mayo.
Las declaraciones realizadas por Lipsky en el pasado no brindan muchas esperanzas de que el FMI vaya a estar adoptando un enfoque equilibrado en lo referente a trabajar para reestablecer los desequilibrios que provocan actualmente inestabilidad en la economía mundial. Lipsky es un ferviente partidario de la liberalización financiera y de las cuentas de capital y al igual que el Secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, echa la culpa de los desequilibrios globales a las tasas de crecimiento excesivamente lentas en Europa y Japón en lugar de culpar al libertinaje estadounidense.
En el testimonio brindando ante el Congreso de los Estados Unidos en noviembre de 1997 con respecto a la crisis financiera asiática que se encontraba en desarrollo, Lipsky culpó a “los sistemas financieros ineficientes y opacos en muchos países asiáticos”, al tiempo que exoneró al capital internacional y al comportamiento al estilo rebaño de los inversores del mundo desarrollado. Sus recomendaciones fueron a favor de políticas monetarias y fiscales aún más estrictas, las cuales provocaron eventualmente bancarrotas y desempleo a nivel masivo en toda la región golpeada por la crisis.
El Fondo bajo el mando de Lipsky continuará probablemente presionando a favor de la apertura financiera de mercados y la liberalización de la cuenta de capital en todo el mundo. Su recomendación para reestablecer el actual déficit masivo en la cuenta corriente de los Estados Unidos implica impulsar a los chinos hacia un “entorno económico flexible, tratando de acelerar dicho proceso de liberalización financiera, tanto dentro de la economía china como eventualmente también a nivel internacional”.
Un informe presentado por la Oficina de Evaluación Independiente en el que se criticaban las recomendaciones a menudo desiguales del FMI con respecto a la liberalización de la cuenta de capital había creado expectativas de que el Fondo pudiera llegar a flexibilizar su postura y aceptar un mayor espacio en materia de política para los gobiernos de países en desarrollo. Sin embargo, la trayectoria de Lipsky como banquero en Wall Street y su defensa del sector financiero privado sugieren que este habrá de estar impulsando cuentas de capital más abiertas y un mayor acceso del sector financiero privado a los mercados de países en desarrollo.
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