Fuente:
Bretton Woods Project
Lun 03 Jul 2006
En una evaluación de los primeros cinco años de actividad de la Oficina de Evaluación Independiente del FMI, un comité externo concluyó que el directorio y la gerencia del FMI podrían estar ejercido una influencia indebida sobre el organismo y que la gerencia de la institución podría no estar implementando de forma apropiada las recomendaciones del organismo cuando estas son aprobadas por el directorio.
El comité externo – presidido por Karin Lissakers, ex directora ejecutiva de Estados Unidos ante el FMI, e integrado por Ishrat Husain, ex gobernador del Banco Estatal de Pakistán, y Ngaire Woods de la Universidad de Oxford – presentó su informe al directorio del FMI en el mes de marzo. Sin embargo, la publicación del informe se postergó hasta el mes de junio luego de concluida la consulta anual del Artículo IV con Argentina, debido a la polémica surgida en torno a las demandas por influencia indebida de la administración del FMI en un informe de la OEI sobre la actividad del Fondo en Argentina durante la crisis financiera del 2001. El informe de la OEI que evalúa el papel desempeñado por el FMI así como su manejo de dicha crisis fue publicado en julio de 2004. Si bien la primera versión preliminar del informe hacía hincapié en el mal manejo de la crisis por parte de los funcionarios y la gerencia del FMI, el documento final de la OEI destacó “la falla de aquellos encargados de diseñar políticas en Argentina en tomar las medidas correctivas necesarias”.
Los evaluadores externos entendieron que “en este caso, la OEI se inclinó por fortalecer las sensibilidades de los funcionarios y la gerencia del FMI en detrimento del valor informativo de su evaluación y su contribución a la vigilancia ejercida por el Directorio”. También citaron “a ciertos Directores Ejecutivos [los cuales] expresaron su preocupación acerca de que la gerencia ejerce demasiada influencia sobre el producto final”. Mario Cafiero, ex miembro del Parlamento argentino, dijo “sabíamos que la OEI había elaborado un informe blando a modo de facilitar el intento del FMI por librarse de su tremenda responsabilidad en el caso argentino”. Montek Singh Ahluwalia, director de la OEI al momento del informe sobre Argentina, rechaza categóricamente estas afirmaciones: “Me gustaría dejar constancia de que en ningún momento estuve sometido a ninguna presión por parte de la gerencia para moderar el tono de las críticas de la OEI en este o en cualquier otro informe”.
A pesar de la conclusión del comité externo acerca de la influencia indebida, no se realizó ninguna recomendación acerca de cómo reparar esta falla. La respuesta del director gerente al informe sugirió en efecto que se debería otorgar mayor influencia al directorio sobre lo que figura en los informes finales de la OEI. “Los términos de referencia de la OEI deben ser modificados para permitir al directorio ejecutivo corregir las inexactitudes basadas en hechos. Además, se deben asegurar medidas para una política en materia de supresiones”. Su respuesta omitió aclarar qué se entendía por una inexactitud basada en hechos. Bruce Jenkins del Centro de Información sobre Bancos – organización miembro del la Iniciativa Transparencia Internacional, una red internacional de organizaciones que promueve una mayor transparencia por parte de las instituciones financieras internacionales – advirtió lo preocupante que resulta esta sugerencia: “Otorgar al directorio o a la gerencia el poder de censurar o editar documentos de un organismo independiente como la OEI estaría interfiriendo seriamente con la capacidad del evaluador para crear responsabilidad en el Fondo. El FMI necesita volverse más transparente, divulgar materiales (especialmente informes del personal) más puntualmente en lugar de perder el tiempo con eso de ampliar un protocolo para efectuar supresiones a los informes independientes que ya resulta bastante amplio”.
Las recomendaciones principales del comité apuntan a cuestiones más mundanas referentes a la estructura y operaciones de la OEI, aunque señalando que “la OEI ha realizado un buen trabajo para el FMI”. Los evaluadores externos sugirieron: ampliar el mandato de la OEI para asegurar que sus evaluaciones aborden las cuestión fundamental acerca de si el FMI está cumpliendo con su mandato; diversificar la integración del personal de la OEI más allá de antiguos funcionarios del FMI; crear un método más sistemático para dar seguimiento a las recomendaciones de la OEI; y analizar detenidamente las actividades de divulgación y extensión de la OEI.
El tema del seguimiento a las recomendaciones de la OEI también constituyó un área para la polémica. El panel expresó preocupación con respecto a que aún cuando el directorio ejecutivo aprobara las recomendaciones de la OEI, no se contaba con ningún mecanismo para asegurar que estas se implementaran a nivel gerencial. “Los directores ejecutivos individuales pueden volver sobre las cuestiones planteadas por la OEI en discusiones posteriores sobre políticas y programas pero a menos que un número considerable de ellos lo haga y con regularidad, lo más probable es que no suceda nada si la gerencia se opone a los cambios.” Esto hace hincapié en las preocupaciones que han vuelto a salir a la luz frente a la revisión estratégica, con respecto a la eficacia del directorio para examinar a la organización. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, declaró recientemente que “un directorio ejecutivo trabajando a tiempo completo e integrado por personal de nivel medio en lugar de por altos funcionarios de los capitales, ha dificultado la tarea de hacer rendir cuentas a la alta gerencia.”
Tanto las repuestas de la gerencia como del personal al informe se esmeraron por afirmar que si el directorio adopta las recomendaciones de la OEI, las mismas se convierten en políticas de la institución al igual que cualquier otra directiva del directorio. La respuesta por parte del personal fue más lejos al sugerir que “una alternativa más eficiente sería que la OEI se abstuviera de efectuar recomendaciones específicas, dejando que la gerencia y el directorio de la institución se encargaran de identificar las soluciones adecuadas.”
El actual director de la OEI, Tom Bernes, recibió con agrado el informe y las recomendaciones de los evaluadores externos. En una reunión con organizaciones de la sociedad civil del Reino Unido en mayo, se dirigió al panel expresando que esperaba poder mejorar las actividades de divulgación y extensión de la OEI, reconociendo que “la extensión pública de la OEI ha sido seriamente deficiente”, pero que debido a limitaciones presupuestarias resultaba improbable que se produjeran cambios considerables.
La OEI está analizando en la actualidad su programa de trabajo para el 2006 y 2007. Se espera que este año lleve a cabo una evaluación del papel desempeñado por la condicionalidad estructural en los programas respaldados por el FMI. Sus otros proyectos en marcha son evaluaciones del papel del FMI en la determinación del paquete de recursos para los países del África Sub-Sahariana y del asesoramiento del FMI en materia de política cambiaria.
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