Banco del Sur: es ahora o nunca
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Fuente: IBASE
Carlos Tautz
Lunes 28/05/2007

Cuando se reunieron en Asunción el martes 22 de mayo los presidentes de los países del MERCOSUR tuvieron delante de ellos la posibilidad de tomar una decisión histórica: la creación del Banco del Sur. Propuesto inicialmente por Argentina y Venezuela, el Banco del Sur debe ser, al mismo tiempo, un banco de desarrollo y un fondo regional de reservas para proteger a sus socios de ataques especulativos. Más allá de la importancia económica evidente, la iniciativa tendrá enorme impacto político, pues disminuirá sensiblemente el poder que Estados Unidos ejerce en América del Sur a través del FMI y el Banco Mundial.

No obstante, la dimensión económica es apenas parte de las posibilidades que se abrirían por la creación de un organismo financiero concebido y mantenido por los gobiernos sudamericanos y fuera de la órbita del dólar. El Banco del Sur puede y debe asumir responsabilidades que van mucho más allá de ser apenas una alternativa a la moneda estadounidense.

En una época en que el planeta finalmente reconoce que la civilización del carbono coloca en riesgo a la propia existencia humana, un Banco que nace sobre el signo del mayor cambio en la arquitectura financiera global desde la creación de las instituciones de Bretton Woods, en julio de 1944, y la posterior adopción del patrón dólar, al inicio de la década de 1970, tiene que ser utilizado para superar la brecha creada por los cambios climáticos.

Puede, por ejemplo, financiar el desarrollo de una economía que castigue la utilización de procesos y productos ricos en carbono, pero que desarrolle estímulos para mantener selvas enteras en pie (especialmente la amazónica) y desaliente el uso de fuentes de energía y de procesos intensivos en carbono.

Si esas dos orientaciones fueran articuladas con el financiamiento de actividades económicas complementarias entre los países de la región, y volcadas a atender las demandas históricas en los campos de la educación, salud, vivienda y otras áreas sociales, este Banco marcaría el momento de una segunda independencia de los países sudamericanos y apuntaría a un futuro de renta mucho menos concentrada en la región.

Las dificultades del parto

A pesar de la misión noble, el parto del Banco del Sur enfrenta dificultades. La mayor economía de la región, la brasileña, está dedicada a atender prioritariamente el mercado internacional, lo que la aleja de una institución orientada hacia el mercado regional. Y, para complicar aún más las cosas, los grandes entusiastas del Banco del Sur – Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, y Rafael Correa de Ecuador – basan sus estrategias de crecimiento económico en la explotación de importantes reservas de gas natural y de petróleo, propiedad de sus países, lo que colocaría al Banco en ruta de colisión con el desarrollo de una anti-economía del carbono.

De todas formas, de acuerdo o no, los gobiernos que tienen la idea del Banco saben que no pueden perder tiempo. La coyuntura que posibilita la creación del Banco del Sur depende de la gigantesca hambre de China por bienes primarios – hambre que ninguno sabe hasta cuándo durará. A pesar de los efectos sociales y ambientales que generan, las exportaciones a China resultarán en las más robustas reservas de dólares de la historia de los países sudamericanos, que venderán centenares de millones de toneladas de acero, cobre, carne y soja.

O el Banco del Sur es creado ya, aprovechando esta coyuntura, o difícilmente la bonanza política y económica se repetirá en otro momento. Es ahora o nunca.

Brasilia duda, Ecuador lidera

Los socios del Banco del Sur difieren en varios temas. Brasilia está más preocupada por su peso económico específico y por ventajas puntuales que esa condición le proporciona en el mercado internacional. Por esta razón, Brasil aún no apuesta vehementemente en esta nueva institución financiera. Fue el último de los seis países (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Venezuela, y Paraguay) en insertarse (el 3 de mayo) al grupo (Argentina, Bolivia y Venezuela) que viene debatiendo el tema desde enero.

Tiene dudas en adherir, pero sabe que no puede quedar al margen de tal iniciativa. Chávez, que ya desempeña informalmente el papel de prestamista de última instancia, comprando títulos de Argentina, Uruguay y Bolivia, se vuelve caudatario del nuevo organismo y líder incuestionable de la región. Chávez y Kirchner ya habían, inclusive, invitado a observadores de Asia y Africa a integrar las discusiones del Banco, abriendo a países de otras regiones la posibilidad de que formaran parte del Banco en el futuro, en una clara estrategia global de enfrentamiento al FMI y Estados Unidos.

Por esto, técnicos del ministerio de Hacienda comparecieron a las reuniones (se realizará una más al inicio de junio en Brasilia) y Guido Mantega afirmó que Brasil ingresará al Banco. Pero ni Lula ni Itamaratí se pronunciaron firmemente a favor de la nueva institución.

Lo curioso es que la vacilante posición brasileña termina colocando una pizca de prudencia en la iniciativa. Los primeros esbozos del Banco, elaborados por argentinos y venezolanos, promueven la reedición de los mismos instrumentos neoliberales de captación de recursos y endeudamiento que llevaron al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional a la inutilidad en que se encuentran ahora.

Al percibir el problema, el gobierno de Ecuador – el principal articulador del Banco, a través de su ministro de Hacienda Jorge Patiño – alteró los presupuestos con respecto al futuro organismo, que pasó a apuntar, inclusive, a la posibilidad de implementar el proyecto de una moneda única para la región.

El clima y la bomba de tiempo amazónica

Si el Banco se transforma en el primer gran instrumento de financiamiento de una anti-economía del carbono, subsidiando procesos productivos que ayuden a disminuir las emisiones de gases que producen los cambios en el clima global, tendría enorme impacto positivo para el planeta entero y, particularmente, para la cuenca amazónica.

La selva amazónica es considerada por poderosos agentes estatales y privados, nacionales e internacionales, como simple productora de diferentes tipos de energía, y esa “misión natural” atribuida a la región nos exige considerar un escenario futuro en el que la cuenca amazónica pueda atraer una atención semejante a la prestada a las reservas de petróleo de Oriente Medio.

Al mantener áreas selváticas en pie y las fuentes carboníferas como no interesantes económicamente, y al desarrollar la ocupación económicamente sustentable del territorio, una anti-economía carbonífera contribuiría para desmontar la bomba de tiempo de intereses sobre la región, preservando las vastas reservas de agua (en la atmósfera, bajo la forma de vapor de agua, en la superficie y en los depósitos del subsuelo), de gas natural y de petróleo.

Si el Banco del Sur no lograra alcanzar un consenso ahora en Asunción, ya existen dos otras fechas fijadas en que podría tener lugar el lanzamiento oficial. La primera sería una nueva reunión de la cúpula del MERCOSUR a realizarse a fines de junio en Asunción. La segunda, más al estilo Chávez, durante la apertura de la Copa América de fútbol en Venezuela, lo que está previsto para la misma época.

No obstante, cualquiera sea el ámbito elegido todos saben que el momento es ahora.

Carlos Tautz es periodista e investigador de IBASE, y miembro de la coordinación de Rede Brasil. Este artículo fue publicado originalmente en portugués en el blog: http://outraglobalizacao.blogspot.com/

Información relacionada:

* El Banco del Sur, entre la economía y la política, por Monitor de IFIs

* Brasil y el Banco del Sur - Nueva etapa, por Marcos Arruda (PACS)

* Sobre las circunstancias que afectan a la creación del Banco del Sur, por Eric Toussaint (CADTM)

* Banco del Sur: ¿Una alternativa de financiamiento para el desarrollo?, por Fabrina Furtado (Rede Brasil)

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