Fuente:
Coordinadora Civil - Nicaragua
Adolfo Acevedo
Domingo 15/07/2007
El primer paso en la pérdida de influencia del FMI fue la reacción de los países de ingreso medio de Asia, tras finalizar la crisis financiera del Sudeste Asiático, a la experiencia verdaderamente traumática que para estos países representaron las draconianas exigencias que el FMI les impuso durante la crisis. Esto marcó la primera oleada de salida de países de ingreso medio de la órbita de influencia del FMI. En la segunda etapa, muchos otros países abandonaron definitivamente los programas con la institución.
Escuchando a algunos "analistas" uno se queda con la impresión de que el FMI conserva el mismo poder e influencia que tenía cinco o incluso tres años atrás. Pero lo cierto es que desde 2005 comenzó una verdadera debacle, en términos del poder e influencia de este organismo.
El primer paso en la pérdida de influencia del FMI fue la reacción de los países de ingreso medio de Asia, tras finalizar la crisis financiera del Sudeste Asiático, a la experiencia verdaderamente traumática que para estos países representaron las draconianas exigencias que el FMI les impuso durante la crisis.
A partir de entonces, estos países comenzaron a acumular reservas monetarias internacionales - hasta el punto que en la actualidad los países de la Iniciativa "Chiang Mei" alcanzan a representar el 50% de las reservas mundiales - con el objetivo de no tener que volver que recurrir nunca más al FMI, en caso de otra eventual crisis financiera.
Esto marcó la primera oleada de salida de países de ingreso medio de la órbita de influencia del FMI. En la segunda etapa, otros países como Rusia abandonaron definitivamente los Programas con la institución.
El otro cambio fundamental se originó por la confrontación de Argentina con el FMI, a raíz de que este país, tras el colapso del denominado Plan de Convertibilidad, apoyado por el FMI, decidió suspender el pago de su deuda externa y aplicar políticas para salir de la crisis totalmente opuestas a las recomendaciones de la institución.
Estas políticas del gobierno argentino, duramente criticadas por el FMI, se han traducido sin embargo en 5 años consecutivos de muy alto crecimiento económico (a una tasa promedio anual del 8.6%, lo cual convierte a este país en el de más rápido crecimiento en el hemisferio occidental), acompañado de estabilidad macroeconómica y reducción de la pobreza (en este período salieron de la pobreza 9 millones de personas, de una población total de 36 millones de habitantes).
Argentina procedió también a la reestructuración soberana de su deuda, enfrentando de nuevo con éxito las presiones del FMI, y logrando, de nuevo, resultados espectaculares (una "quita" en el valor presente de la deuda equivalente al 30% del PIB).
Por primera vez en la historia, un país de ingreso medio se enfrentó al FMI con firmeza, y tuvo un éxito rotundo al hacerlo.
El resto es historia. Desde 2005, comenzando por Argentina y Brasil, y seguidos por Georgia, Uzbekistán, Indonesia, Tailandia, Sur Corea, Serbia, Rusia, Uruguay, Bulgaria, Argelia, Zimbabwe, Armenia y otros países, uno tras otro, comenzaron a saldar anticipadamente sus créditos con el FMI.
Mientras tanto, Ucrania y Pakistán, tercer y cuarto mayor deudor del FMI, redujeron a la mitad sus deudas con la institución, mediante pagos anticipados.
Como resultado, la cartera de créditos vigentes del FMI cayó en una verdadera picada, con una rapidez sin precedente, pasando de U$S 108 mil millones en 2003 a solo 17.6 mil millones en la actualidad (una caída del 83.7%!!), alcanzando en lo que va de 2007 su más bajo nivel en 25 años. El 50% de esta cartera de préstamos vigentes del FMI, está concentrada en un solo país de ingreso medio: Turquía.
El problema que esta "hemorragia" masiva de clientes de ingresos medios para el FMI, es que este organismo depende para mantenerse, de los ingresos que percibe bajo la forma de intereses pagados por los préstamos otorgados, principalmente a los países de ingreso medio. Por este motivo el FMI ha comenzado a experimentar grandes déficit en el financiamiento requerido para cubrir su presupuesto.
El FMI está pagando hoy las consecuencias de haber maltratado a los países que lo buscaron para pedir su asistencia, quienes le han dado la espalda por completo.
Como escribe Stiglitz: "los países deudores del FMI han estado financiando a esta institución a través del "spread" que pagan sobre el dinero que reciben como préstamo. En la actualidad, el problema es que ya nadie quiere recibir préstamos del FMI. Usualmente los bancos tratan de ser amistosos con sus clientes, y la historia del FMI no ha sido estelar en lo que se refiere a este punto. De manera que no es sorprendente que el FMI haya perdido casi la totalidad de sus clientes importantes y que un solo país (Turquía) represente la mitad de la cartera de créditos vigentes del FMI. Yo les digo a mis amigos de ese país: ¿realmente tomaron la decisión de que desean continuar sosteniendo a esta institución?".
En estas condiciones, si se confirman los rumores de que Turquía planea también pagar por anticipado sus deudas con el FMI, esto significaría una verdadera catástrofe para el organismo, no solo por sus claras implicaciones financieras, sino por lo que esto representaría en términos de perder al único cliente de importancia que le queda, y con ello, todo vestigio del poder y la influencia que alguna vez tuvo.
Esto es lo que explica la nueva e impactante humildad que exhiben los funcionarios del FMI. La situación actual de la institución es verdaderamente triste, y su sobrevivencia futura quizás dependa de la constricción que ahora muestre.
Los clientes fundamentales que le han quedado al FMI son los países mas pobres del planeta, principalmente países africanos y asiáticos integrantes de la Iniciativa HIPC, junto a Haití (y ahora, de nuevo, Nicaragua) en América Latina.
Las operaciones con estos clientes no representan utilidades, sino costos netos para el FMI. Los préstamos que otorga a los mismos son subsidiados y debe cubrir los altos costos administrativos de dichos préstamos con aportes cada vez más insuficientes de los países ricos.
Por supuesto, el FMI como institución no se muestra muy entusiasmado por continuar involucrado en operaciones de crédito concesional a estos países (aunque el staff que trabaja dando seguimiento a los programas con estos países suspira para no ver desaparecer su empleo).
Dado que los donantes, en el caso de Nicaragua - como lo hicieron antes en Bolivia - de manera pragmática están dejando de condicionar sus desembolsos a la existencia de un Programa con el FMI, y así lo han manifestado, es evidente que el Gobierno de Nicaragua buscó a este organismo, con la premura que lo hizo, por razones ante todo políticas, es decir, para buscar un aval internacional y enviar una señal de que sus políticas continuarán siendo las "correctas".
* ¿Cuanto poder le queda al FMI? Las tribulaciones del "gran auditor" (versión actualizada, formato pdf)
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