Fuente:
Monitor de IFIs en América Latina
María José Romero
Viernes 20/07/2007
En un informe que analiza la deuda pública de la región, el BID recomienda a los países de América Latina y el Caribe que se concentren en la estructura de la deuda soberana para evitar futuras crisis económicas. Desde el punto de vista metodológico, este informe resalta la importancia de analizar la deuda pública total, para no centrarse exclusivamente en la deuda externa, y llegar a la conclusión, errónea, de que en América Latina está disminuyendo la deuda pública, cuando en realidad sólo está cambiando su composición.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó su informe anual “Vivir con deuda: Cómo contener los riesgos del endeudamiento público”, donde se señala que “lo que hace que la región sea más propensa a la crisis es la estructura, es decir, la calidad de la deuda emitida por los países del América Latina y el Caribe, y la inestabilidad concomitante, más que su volumen”. Por ello, el BID recomendó a los países de la región que continúen “cambiando la estructura de su deuda de instrumentos denominados en moneda extranjera a moneda nacional”.
El informe, presentado en junio, se centra en la deuda pública total de América Latina y el Caribe, tanto la externa como la interna. La diferencia entre ambos tipos de deuda se ha reducido considerablemente en los últimos años, dado el origen de los tenedores de bonos y la cancelación de la deuda con las instituciones financieras internacionales por parte de Argentina, Brasil, Uruguay y Ecuador.
Desde el punto de vista metodológico, este informe resalta la importancia de analizar la deuda pública total, para no centrarse exclusivamente en la deuda externa, y llegar a la conclusión, errónea, de que en América Latina está disminuyendo la deuda pública, cuando en realidad sólo está cambiando su composición.
A principios de la década del noventa, la región se caracterizaba por tener niveles muy altos de deuda, que excedían del cien por ciento del PIB. La deuda disminuyó rápidamente en el período 1993–1997, y llegó a su nivel más bajo del sesenta y cuatro por ciento del PIB. Los últimos años de la década del noventa y los primeros años de este siglo se caracterizaron por la ola de crisis financieras y de deuda (Asia del este en 1997, Rusia en 1998, Brasil en 1999 y Argentina en 2001), lo que dio lugar a un nuevo incremento de la deuda, que pasó del sesenta y cuatro al ochenta por ciento del PIB en el período 1998–2003. Luego de la crisis, hubo una reducción de aproximadamente doce puntos porcentuales durante 2004 y 2005. Por tanto, el nivel promedio actual de la deuda pública de la región es similar al que prevalecía diez años atrás.
Según el informe del BID, para contener los riesgos del endeudamiento público, además de la adopción e implementación de políticas fiscales prudentes, también es necesario centrarse en mejorar la gestión de la deuda y desarrollar mercados nacionales de bonos. Las dos principales fuentes de vulnerabilidad identificadas son: la denominación de la deuda (deuda en moneda extranjera) y el vencimiento (deuda a corto plazo).
Analistas de diferentes tiendas coinciden hoy en que la política fiscal y la de gestión de la deuda deben orientarse a fortalecer su sostenibilidad. Pero en los últimos tiempos las técnicas de análisis de sostenibilidad de la deuda fueron objeto de reformulaciones más o menos radicales, que hacen hincapié en la capacidad de pago o en el desarrollo económico según sea el cristal con que se mire.
“En general, todos los países están bajando mucho la deuda porque las condiciones externas son muy buenas y ellos las están aprovechando de manera inteligente”, señaló el economista italiano Ugo Panizza, uno de los coordinadores del informe del BID, durante la presentación de sus conclusiones en el Banco Central de Reserva de Perú. A esto se suma, agregó, que no gastan excesivamente el dinero recaudado y se esfuerzan por cumplir con los compromisos contraídos.
Panizza subrayó que Argentina y Colombia tienen los niveles de deuda más altos de la región, mientras que Chile, Perú y México se encuentran entre los más bajos. Indicó que Venezuela atraviesa un “período positivo” frente a su deuda, adquirida principalmente en el sector privado, está bajando gracias a las ganancias por la explotación del petróleo, mientras que Bolivia tiene “mucha deuda” con organismos oficiales. El economista subrayó que lo ideal sería que los países siguieran “la política del Vaticano”, en alusión a la abstinencia o, en todo caso, a “prestarse menos y con buenos motivos”.
El ministro de Economía de Perú, Luis Carranza, admitió que la abstinencia de contraer deuda es imposible en países como el suyo, dada la necesidad de invertir en desarrollo para sacar de la pobreza a más de la mitad de la población. También señaló que el gobierno sigue “políticas monetarias y fiscales prudentes", al destacar que el objetivo es que la vida media de la deuda pase de ocho a diez años a finales de 2007. “En términos de moneda extranjera, en diciembre del 2004, el diez por ciento en deuda externa estaba en soles (moneda peruana). Nuestro objetivo es, a diciembre de 2007, terminar a treinta por ciento en soles”. Todos los puntos señalados por el ministro de Economía de Perú pueden considerarse representativos de la mayoría de los países de la región.
Este artículo fue publicado el 19 de julio de 2007 en Agenda Global, un suplemento semanal que circula los jueves con el periódico La Diaria de Montevideo, Uruguay
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