La globalización es mala para los trabajadores (aunque no tanto...) según el FMI
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Fuente: Center of Concern
Aldo Caliari
Mar 31 Jul 2007

De acuerdo con lo informado por la prensa, parece que las investigaciones del FMI están poniéndose finalmente al día con algunos de los aspectos negativos del libre comercio y la globalización, especialmente en lo que refiere a trabajadores no calificados. Sin embargo, el FMI continúa arreglándoselas para conferir un punto de vista positivo a las conclusiones de sus informes.

En la última edición del World Economic Outlook, el FMI admite que debido a la globalización "la teoría del comercio tradicional prevé que la integración de estos países en la economía mundial podría ejercer una presión a la baja sobre los salarios de los trabajadores de las economías avanzadas (corregidos a efectos de productividad)". Debido en buena medida a la revolución de mediados de los ’90 en materia de Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC), que otorgó mayor importancia a la mano de obra calificada, con conocimientos de informática, y al aumento registrado en la educación del trabajador promedio (la cantidad de trabajadores con educación superior se vio incrementada en un 50% en el transcurso de los últimos veinticinco años), la condición del trabajador no calificado se vino abajo, y lo mismo sucedió comparativamente con su salario. Esta no ha sido solamente una tendencia reciente, ya que el informe admite que "se ha registrado un claro descenso [del trabajo no calificado en la participación laboral] desde comienzos de la década del ’80 en las economías desarrolladas". En los países avanzados (principalmente Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón y Australia) la brecha entre el ingreso de un trabajador calificado y un trabajador no calificado nos muestra a este último ganando un 25% menos que el primero. Esto se debe a varias fuerzas, primordialmente la exportación de mano de obra a países tercermundistas donde el trabajo no calificado puede remunerarse con salarios más bajos y sin beneficios como el seguro de salud o la licencia por maternidad/paternidad. El país que padece a causa de esto de forma más notoria es Japón, que ha visto embarcarse a la mayor parte de su mano de obra no calificada hacia otras naciones del Sudeste asiático y China. Los trabajadores no calificados en Europa y Japón han registrado un descenso dramático en su participación laboral (de hasta el 10% en algunos lugares), al tiempo que Estados Unidos también ha constatado un descenso aunque menos dramático (entre el 3% y el 5%).

Sin embargo, el FMI continúa arreglándoselas para conferir un punto de vista positivo a estas conclusiones. El FMI se apresura a señalar que si bien existe una pérdida en materia de participación laboral "esta caída es mayor para la participación laboral que para la participación en las retribuciones salariales", de modo tal que los empleados no están ganando menos dinero sino que simplemente se registran menos oportunidades de trabajo. El lector es llamado a tener en cuenta que dado que la mano de obra es más barata en el extranjero y las empresas no son responsables por los salarios más altos del Tercer Mundo, los precios pueden rebajarse más efectivamente sobre los productos. Por lo tanto, si bien el trabajo no calificado es remunerado con menos dinero en lo que respecta a salarios, la diferencia se ve compensada con el dinero ahorrado en productos más baratos.

El informe del FMI también se manifiesta optimista acerca del aumento en materia de beneficios por desempleo en Europa y Japón, que proporcionan a la mano de obra no calificada una red de seguridad como protección contra la escasa seguridad laboral. El informe del FMI también considera que estamos ante una especie de período de transición donde el trabajo no calificado está siendo gradualmente minimizado debido a la creciente educación a nivel global, la mecanización de la agricultura y las industrias manufactureras, y la continua expansión del campo de las TIC. El crecimiento del campo de las TIC también explica la brecha existente entre la pérdida de participación laboral en Europa y en los países anglosajones debido a que "el cambio tecnológico ha contribuido...aunque menos en los países anglosajones".

Las pautas inmigratorias en Europa muestran una pluralidad de diferentes problemas laborales, considerados por el FMI como problemas a corto plazo que habrán a la larga de conducir a una Europa más próspera. Países como Estonia e Irlanda necesitan desesperadamente mano de obra no calificada debido a la reciente explosión del campo de las TIC en esos países y a la fortaleza económica de las economías desarrolladas con dinero de la UE. En ambos países se ha registrado una afluencia de inmigrantes (polacos en el caso de Irlanda y rusos en Estonia) para llenar el vacío existente en materia de mano de obra no calificada. Un gran problema enfrentado por Europa del Este es la inmigración de mano de obra calificada de países en desarrollo hacia países del primer mundo donde sus aptitudes son altamente requeridas y pueden obtener salarios más altos. Esto conduce a una "fuga de cerebros" en los países en desarrollo (en realidad, países en transición de Europa del Este en su mayor parte), los cuales se ven obligados a depender excesivamente de la mano de obra importada o de Medio Oriente (como es el caso de la mano de obra china en Rumania) y no pueden permitirse ofrecer los mismos salarios altos que pagan sus contrapartes del primer mundo.

El estudio del Fondo no difiere de otros informes recientes. Un estudio publicado por la OCDE hace unos meses atrás resaltaba que la globalización podría "incrementar de forma permanente" la inseguridad laboral de los trabajadores y que la participación de los salarios en la renta nacional se había visto reducida en Estados Unidos, Japón y Europa, quizás como reflejo de la debilitada posición de los trabajadores en las negociaciones salariales. En 16 de los 19 países miembros de la OCDE para los cuales se contaba con datos disponibles, los ingresos del 10 por ciento mejor pago aumentaron con mayor rapidez que los del 10% peor pago entre 1994 y 2005. Sin embargo, el informe sostenía que la globalización económica representaba una fuerza en general positiva.

Por otra parte, además de la brecha cada vez mayor entre "los que tienen" y "los que no tienen", un estudio publicado el pasado mes de junio por Merrill Lynch y Capgemini mostró la existencia de una brecha cada vez mayor entre los "excesivamente ricos" y aquellos que se considerarían normalmente como adinerados. En otras palabras, una cantidad relativamente muy pequeña de personas está controlando una suma cada vez mayor de riqueza a nivel mundial, un hecho que se halla estrechamente asociado con la "financialización" de la economía mundial. De acuerdo con el informe, por ejemplo, los activos de aquellos que tienen más de US$30 millones para invertir se incrementaron un 16,8% mientras que las personas con activos de US$1 millón – US$ 5 millones registraron un aumento de su riqueza del 6,4%.

En los círculos académicos, la inquietud con respecto al impacto de la globalización también está alcanzando a los partidarios del libre comercio. Alan Blinder fue uno de esos economistas que recientemente sorprendió a muchos con su predicción de que, solo en Estados Unidos, se podrían llegar a perder unos 40 millones de puestos de trabajo como consecuencia de la externalización de negocios y servicios a países más económicos. Con todo, sostiene que el proceso en general es bueno. Lawrence Summers, quien fuera promotor de la globalización durante el gobierno de Clinton, afirma que los que sostienen que la globalización es inevitable y la re-capacitación es suficiente para ayudar a los trabajadores desplazados le están ofreciendo un "caldo bastante insulso" a la ansiosa clase media mundial.

Desde este punto de vista, un observador del informe del FMI podría hallar que la sección correspondiente a la globalización del trabajo es extremadamente repetitiva, risible, y no descubre nada nuevo. El informe no logró realmente abordar los problemas a corto plazo de la globalización en lo que refiere a la fuga de cerebros del tercer mundo, la explotación de los inmigrantes y la tercerización, optando en su lugar por concentrarse en los beneficios a producirse a largo plazo como consecuencia de la globalización. Si bien el FMI admitió que la brecha salarial entre los trabajadores calificados y no calificados se estaba ensanchando (y a una velocidad alarmante), optaron por sostener que se trataba en mayor grado de un síntoma a corto plazo de la tecnología en oposición al síntoma peligroso de una población que se va desmembrando aceleradamente (especialmente en Estados Unidos). Lo que resulta particularmente frustrante es cómo el informe aborda la pérdida de participación laboral, concentrándose en los aspectos positivos de rebajar los precios para los trabajadores no calificados y más pobres, en lugar de examinar detenidamente los riesgos de dicha pérdida en términos de participación laboral. Al colocarse un énfasis cada vez mayor sobre los conocimientos tecnológicos por parte del mercado global, las poblaciones no calificadas verán reducirse cada vez más su participación en las promesas de la globalización. Las desigualdades no solo podrían aumentar sino consolidarse, dado que los menos educados se verían condenados a un círculo vicioso de escasa educación y bajo ingreso, el cual difícilmente podría llegar a romperse a través de las debilitadas estructuras educacionales del Estado. De muchas maneras, estos reconocimientos por parte del FMI solo resultan chocantes debido a su carácter inoportuno y en comparación al aún más pasado de moda BM. Parece que el FMI y el BM quedan contentos con ver al mercado laboral dividido entre los que tienen (trabajadores calificados) y los que no tienen (trabajadores no calificados), aferrándose a la frase cómoda y tradicional de que "la globalización vino para quedarse" en lugar de considerar a la globalización como una elección de política económica en la cual comparten cierta responsabilidad.

Este artículo fue difundido originalmente en inglés por "Trade and Finances linkages", iniciativa de Center of Concern.

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