Fuente:
Monitor de IFIs en América Latina
Vie 10 Ago 2007
El Banco Mundial presentó recientemente su informe anual sobre gobernanza con datos sobre 212 países del mundo. Aunque el informe no presenta los datos en relación a "los países más corruptos", ni se enfoca particularmente en este sentido, la lista alfabética permite ordenar a los países según el indicador "control de la corrupción". La publicación de este informe generó reacciones dentro y fuera del Banco, en especial de funcionarios de Argentina, México, China y Rusia.
En el último informe del Banco Mundial, "La Gobernabilidad Importa 2007: Indicadores Mundiales de Gobernabilidad 1996-2006", el organismo presenta datos sobre la gobernanza en 212 países en todo el mundo. La gobernanza, entendida como el arte o la manera de gobernar, es analizada por el Banco a través de seis indicadores: control de la corrupción; calidad de las regulaciones; libertad de expresión; confianza en la vigencia y el cumplimiento de leyes y contratos; estabilidad política; y calidad de los servicios públicos.
El departamento de investigación del Banco Mundial hace diez años que mide estos indicadores por lo que la serie permite comparar desempeños.
Aunque el informe no presenta los datos en relación a "los países más corruptos", ni se enfoca particularmente en este sentido, la lista alfabética permite ordenar a los países según este indicador.
Los países latinoamericanos que ocupan las primeras posiciones en relación a la corrupción son Haití, Venezuela y Paraguay. Otros países de la región que aparecen con problemas en esta tarea son Honduras, Nicaragua, Ecuador, Guatemala, Bolivia, Argentina, Perú, México y Brasil.
En las posiciones opuestas, es decir, los que tienen más éxito en controlar la corrupción que el promedio mundial, son Costa Rica, Uruguay, Estados Unidos, Chile y Canadá. Finlandia es el país menos corrupto del mundo, según este ranking.
En relación a la calidad del gobierno, a pesar de los progresos en algunos países determinados, el promedio mundial no ha mejorado en los últimos diez años. Algunos de los más notables avances ocurrieron en países de África y Asia, en áreas como "rendimiento de cuentas", "estabilidad política", "efectividad gubernamental", "calidad reguladora e imperio de la ley". Pero por todos los países que tuvieron un buen desempeño, ha habido una cantidad similar que se deterioraron, entre ellos Zimbabwe, Costa de Marfil, Bielorrusia y Venezuela.
Daniel Kaufmann, funcionario del Banco Mundial que dirigió este estudio, explicó que la base de datos fue construida a partir de encuestas a miles de ciudadanos, ejecutivos y expertos alrededor del mundo, compilada por 33 organizaciones, incluyendo Latinobarómetro y Freedom House.
Pese a los datos que surgen de las encuestas, los funcionarios y las organizaciones que trabajaron en el proceso, cabe preguntarse acerca de la autoridad moral de la institución Banco Mundial para medir la corrupción mundial. Hace poco menos de cuatro meses, el propio presidente del Banco debió renunciar por problemas de nepotismo y la legitimidad de la institución se encuentra debilitada, ya sea por la forma en cómo es conducida como por la orientación de sus políticas.
Algunas repercusiones
La publicación de este informe generó reacciones dentro y fuera del Banco, en especial de funcionarios de Argentina, México, China y Rusia.
El informe de Argentina demostró que la calidad del gobierno era mejor en 1998, al final del gobierno de Menem, que en 2006 con Néstor Kirchner. También indica que disminuyó la "calidad regulatoria" y la "responsabilidad del gobierno". Frente a estos datos, el representante argentino ante el Banco Mundial, Félix Alberto Camarasa firmó una carta en protesta por las conclusiones del informe, junto a otros nueve directores del Banco cuyos países tienen deudas con la institución.
Según expresan los representantes en la carta, los firmantes se oponen a que el Banco publique este tipo de informes, ya que si bien no se trata de un documento oficial es producido por expertos del Banco y tiene mucha influencia en los organismos financieros internacionales y en los inversionistas extranjeros que se dedican al desarrollo.
La carta argentina fue remitida al presidente del Banco Mundial justo en vísperas que Felisa Miceli renunciara al ministerio de Economía al ser investigada por presuntas irregularidades.
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