Fuente:
Monitor de IFIs en América Latina
Mie 30 Ene 2008
Nicaragua tiene un acuerdo vigente con el FMI desde octubre de 2007, y en momentos en que el Congreso debate el presupuesto nacional 2008, la institución hace sentir su opinión en materia de distribución del gasto público. La situación ha generado un problema político entre el gobierno y la oposición, que se argumenta, puede poner en riesgo el desembolso previsto por las instituciones y los donantes internacionales.
El poder ejecutivo envió en el mes de diciembre el presupuesto nacional 2008 para su aprobación legislativa. Sin embargo, el parlamento está seriamente acotado por los plazos del FMI y el programa económico firmado por el gobierno. El presupuesto tendría que aprobarse antes del próximo 29 de febrero, fecha en que llega al país la misión técnica del FMI.
Tanto el Presidente de la Comisión de Producción, Economía y Presupuesto de la Asamblea Nacional, Franciso Aguirre Sacasa, como el presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, han reiterado a la prensa en numerosas oportunidades que de la aprobación del presupuesto dependerá que el país continúe recibiendo fondos por parte del FMI. Según Rosales, "si los diputados realizan 'grandes modificaciones'(?) al proyecto de presupuesto presentado por el gobierno se pondrá en peligro la llegada de la cooperación internacional (600 millones de dólares)".
Para el presidente del Banco Central, "es un hecho que si nosotros no contamos con el aval del FMI, no sólo dejamos de percibir los recursos que el FMI nos ha ofrecido en el contexto del programa, sino que muchos otros donantes inmediatamente van a reconsiderar la ayuda de rápido desembolso".
Uno de los puntos en debate entre el FMI y los diputados, es el porcentaje de incremento salarial a otorgarse a los trabajadores de la salud y la educación (lo acordado por el gobierno es un 15%, mientras que los diputados reclaman un 20%). Para el representante del FMI en Nicaragua, Humberto Arbulú, la posibilidad de aumentar salarios en términos generales, más allá de lo negociado con el gobierno no ha sido presentada por este último.
Para la Coordinadora Civil (instancia que nuclea a diferentes sectores organizados de la sociedad civil nicaraguense), los posibles aumentos deben surgir de una reestructuración del presupuesto, que implique una renegociación de la deuda interna que representan los bonos bancarios (Cenis), y la inclusión de los fondos provenientes de la cooperación extranjera, fundamentalmente de Venezuela. De esta manera, se destinarían a los sectores sociales los recursos previstos para la deuda interna.
Según el presidente Daniel Ortega, el FMI y la comunidad cooperante no desembolsarán ni un solo centavo, si antes que llegue la misión de ese organismo no está aprobado el presupuesto 2008 por el parlamento. "Tenemos una pistola en la sien", comentó Ortega al presidente venezolano Hugo Chávez, quien prometió, "no entrarán en colapso, aquí estará esta mano amiga". Ortega insistió la oposición lo tiene "contra las cuerdas".
En este caso, se plantea claramente un problema político donde la presencia del FMI sirve para la argumentación de gobierno u oposición, según sus intereses políticos. No es de extrañar que el gobierno utilice en su discurso "la presión del FMI" para hacer cumplir sus propias metas, lo que no implica pensar que la presencia del FMI en el país en "neutra".
Fuente: El Nuevo Diario y La Prensa (Nicaragua)
Información relacionada:
* Sobre la aprobación del presupuesto: un Análisis y una propuesta, por Adolfo Acevedo, Coordinadora Civil
* La aprobación del presupuesto: Un posicionamiento y una propuesta, por Coordinadora Civil
Comentario de Adolfo Acevedo (Coordinadora Civil)
Me preocupa lo siguiente:
No es cierto que exista fecha límite alguna para la aprobación del Presupuesto. La Ley establece que el Presupuesto enviado por el Gobierno entra en vigencia. La presión del Gobierno obedeció, no a la fecha de aprobación, sino al temor de que el Presupuesto no fuese aprobado con el aumento salarial propuesto por el Gobierno. El FMI jamás impuso ese aumento salarial: el Gobierno de Nicaragua lo puso en el Programa Económico Financiero que elaboró y propuso al FMI.
El propio Presidente dijo en aquella oportunidad que era la primera vez que un Gobierno de Nicaragua, de manera soberana, elaboraba y proponía su propio Programa al FMI (lo cual es totalmente cierto).
Tampoco es cierto que el país esté "con una pistola en la cabeza" y que si no se aprueba el aumento que el Gobierno propuso al FMI, se ponga en peligro los US$ 600 Millones de Cooperación Externa.
Vale la pena preguntarse porque los mismos donantes condicionan sus desembolsos a un Programa con el FMI en Nicaragua, pero no en Honduras (país vecino donde están presentes los mismos donantes), que tiene los mismos problemas que Nicaragua, y que ya no tiene un Programa con el FMI? Y en Bolivia? Y en Ecuador? y en Guatemala?, Y en Belice? Y en América del Sur, donde solo Paraguay tiene Programa con el FMI?, y en el caso de Alan García, que lo tiene para "lavarse la cara" de su pasado populista, pero no ha desembolsado ni un solo centavo del crédito?
Lo que es más, el propio Gobierno de Nicaragua informó, durante el curso de las negociaciones, que los donantes que anteriormente lo hacían (básicamente, el Grupo de Apoyo Presupuestario, que desembolsa cerca de US$ 100 millones anuales), ya no condicionaban sus desembolsos a un Programa con el FMI.
Lo cierto es que el FMI, no está en condiciones de imponer mucho, y tampoco está muy interesado en tener nuevos Programas concesionales con países como el nuestro.
El Gobierno de Nicaragua buscó este programa con el FMI, insistentemente, también por razones políticas muy importantes para él. Se ha visto, ahora, enfrentando el descontento de los maestros (40.000) y trabajadores de la salud (22.000), que tradicionalmente han estado vinculados al FSLN. El Gobierno, que el año pasado se enorgullecía del Programa que presentó al FMI, en el cual proponía congelar la nómina salarial del gobierno como porcentaje del PIB, y que este organismo se había limitado a darle su aval a este Programa, ahora le dice a sus bases, que le fue "impuesto" por el FMI. A mi me consta que no fue así. Conocí el Programa que estaba elaborando el Gobierno, y conozco a quienes lo estaban elaborando.
Advertimos desde entonces lo que implicaría no negociar con los maestros y trabajadores de la salud una política salarial de mediano plazo, ANTES de negociar con el FMI. Pero el Gobierno se apresuró a negociar en secreto con el FMI. Nosotros marchamos contra esas negociaciones secretas.
Por ello, nuestra propuesta es que el gobierno replantee SU propuesta ante el FMI. Obsérvese que el porcentaje de aumento no depende de la disponibilidad de recursos, porque lo propuesto fue que la nómina salarial del gobierno creciese en el mismo porcentaje que el PIB nominal, y esto no depende de si hay o no recursos para un aumento mayor.
En mi artículo, digo que: "El Gobierno de la República, a través en el Programa Económico-Financiero (PEF) que sometió a la aprobación del FMI, propuso el "congelamiento" de la nómina salarial del Gobierno como porcentaje del PIB", y que "Para superar este punto lo que cabe es que el Gobierno de la República, con el debido respaldo nacional, asuma la responsabilidad de replantear de inmediato este compromiso que propuso y asumió con el FMI".
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