Fuente:
Trade Observatory
Miércoles 23/04/2008
En el contexto del posible logro de un acuerdo de Doha, la economía actual está enfrentando una inestabilidad masiva -principalmente en los sectores financiero, agrícola y alimentario. Así como una crisis climática provocada por la actividad humana. Según el FMI, "la crisis de los mercados financieros, presente desde agosto del 2007, se ha convertido en uno de los más grandes shocks financieros desde la Gran Depresión".
El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó en su World Economic Outlook (resumen en español) del pasado 9 de abril: "la crisis de los mercados financieros, presente desde agosto del 2007, se ha convertido en uno de los más grandes shocks financieros desde la Gran Depresión". El FMI ha advertido que los sistemas bancarios mundiales podrían sufrir pérdidas hasta de 1 trillón de dólares como resultado de la crisis del crédito. Hasta ahora ya se ha colapsado Bear Stearns, gran institución financiera. Wall Street ha recibido un shock que lo ha llevado a adoptar medidas conservadoras. Actualmente, el público está pagando el precio de los préstamos pendientes a través de los pagos de emergencia realizados con los fondos generados por los impuestos. Las instituciones financieras han disminuido el otorgamiento de créditos de manera dramática, lo cual está causando una disminución del crédito y un congelamiento de la economía en general.
Al mismo tiempo, y hasta cierto punto vinculado a la crisis financiera, los precios de los alimentos y commodities han aumentado de forma desmedida. En las regiones dependientes de las importaciones de alimentos, los rápidos incrementos de precios están causando un enorme estrés entre los pobres urbanos y rurales. Diversos conflictos ocasionados por los alimentos se han registrado en 14 países incluyendo a Haití, Costa de Marfil, Camerún y Egipto. Como consecuencia, han muerto docenas de personas. El Banco Mundial predice que hay desequilibrios sociales en 33 países como consecuencia del aumento en los precios. Doce países ya han tomado medidas de emergencia, por ejemplo, racionamiento de comida en Pakistán, incremento de las subvenciones alimentarias en Egipto, la prohibición de ciertas exportaciones de arroz en la India; así como el incremento de la inversión del gobierno en la producción de arroz en Filipinas.
El cambio climático, el aumento en el precio del petróleo, la expansión de la producción de biocombustibles y el incremento del ingreso en las economías emergentes como Rusia, China, Brasil y la India; son algunos de los factores que se han combinado en los últimos años para causar un alza inesperada en los precios de las commodities. Además, la influencia de los inversores financieros en los mercados de commodities se ha incrementado de manera significativa desde el 2000. Mientras otros activos se vuelven menos atractivos, una parte creciente del dinero de los mercados financieros se está invirtiendo en los mercados de las commodities. Tanto la FAO como la CNUCED identifican a la inversión como una de las mayores causas de la creciente volatilidad de los mercados. Finalmente, y de manera más importante para aquellos que intentan concluir el programa de trabajo de Doha, el resultado de dos décadas de desregulación y liberalización de los mercados agrícolas han coartado las herramientas disponibles por los gobiernos para responder a la actual crisis alimentaria. Un problema no menos preocupante ha sido ocasionado por el desmantelamiento sistemático de las fuentes de alimentos tanto nacionales como regionales.
Además, la evaluación más reciente del Partido Intergubernamental sobre el Cambio Climático (PICC) brindó evidencia concluyente sobre las consecuencias del impacto climático. El cambio climático tendrá como consecuencia situaciones relacionadas con clima extremo (inundaciones, sequías, ciclones, etc...), incremento en los niveles del mar (amenazando la existencia de algunos estados islas) y temperaturas promedio más altas; esto intensificará la inestabilidad global.
De acuerdo con el PICC, el cambio climático afectará gravemente los sistemas alimentarios y agrícolas alrededor del mundo y especialmente en Sudáfrica, en el Sudeste asiático y en Brasil. Se predice que los sistemas alimentarios y agrícolas cambiarán drásticamente en las próximas décadas. Las pesadas lluvias causarán daños regulares a las cosechas, erosión del suelo y saturación de agua en los suelos. Las sequías causarán una disminución en la producción de alimentos, fallas en las cosechas y creciente muerte del ganado. Asimismo, las sequías incrementarán la tasa de desertificación en Estados Unidos, Australia, África y en partes de Asia. Habrá un aumento en las cosechas agrícolas en ambientes más fríos y una disminución de las cosechas en ambientes más cálidos.
Este artículo se publicó originalmente en el boletín Actualidades de Ginebra del Instituto para la Agricultura y Políticas Comerciales. Ver boletín completo: ¿Es ahora el momento propicio para concretar el acuerdo de Doha?
Información relacionada:
* World Economic Outlook (informe completo en inglés)
Nota del editor: ¿Cuál es el rol del FMI en esta coyuntura?
-> La crisis de los precios de los alimentos concita la atención de las Reuniones del FMI/Banco Mundial, por Soren Ambrose
-> ¿Podría el FMI haber evitado esta crisis?, por Héctor Torres
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