Fuente:
Monitor de IFIs en América Latina
Jueves 29/05/2008
El ex y futuro ministro de Hacienda de Paraguay, Dionisio Borda, declaró que el gobierno del Fernando Lugo no firmará un nuevo acuerdo con el FMI. Esta afirmación fue hecha en forma casi simultánea a que una misión de la institución llegara a Paraguay para la última revisión del acuerdo Stand-By que el país firmó en 2006. Fernando Lugo asumirá la presidencia el próximo 15 de agosto en representación de una alianza electoral de partidos políticos y movimientos sociales populares que reclaman un cambio de modelo político, económico y social.
La victoria de Lugo marca un hito en la historia política del país luego de 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y 18 años de hegemonía del Partido Colorado. El futuro gobierno genera expectativa en los movimientos sociales locales, los países de la región y la comunidad internacional, dado los numerosos desafíos que tendrá por delante. Fernando Lugo, representante de la Alianza Patriótica Para el Cambio (APC), expresa la frustración colectiva y la necesidad de cambios.
Según analiza el sociólogo paraguayo Jorge Lara Castro (ALAI, 03/05/2008), "el modelo alternativo que está siendo liderado por Lugo, expresa una alianza electoral de partidos políticos y movimientos sociales que hacen esfuerzos por transformar el país. Esto significa intentar recuperar la soberanía del país, lo que tiene mucho que ver con las relaciones bilaterales con Argentina y Brasil, resolver el problema de la pobreza, y cambiar el modelo político del Estado, creando mecanismos democráticos para terminar con la competencia prebendaria”.
En relación a la política económica, la designación de Dionisio Borda al frente del ministerio de Hacienda no estuvo exenta de controversias, dados sus antecedentes al frente de esa cartera durante los dos primeros años del gobierno de Nicanor Duarte.
Sin embargo, desde que se hizo pública la nominación de Borda, el ex y futuro ministro ha marcado sus diferencias con la actual conducción económica. Su posición contraria a la firma de un nuevo acuerdo con el FMI puede ser visto como un cambio de orientación y una diferencia respecto a los gobiernos anteriores. Por el momento, Borda aclara que se trata de una posición personal que se fundamenta en que el país atraviesa una etapa de equilibrio macroeconómico que es necesario mantener, y en que "la reforma institucional que hay que hacer no entra dentro del área de competencia del FMI".
Según Borda, Paraguay no necesita un acuerdo de contingencia con el FMI porque ya superó su situación de aprieto financiero. Paraguay "cuenta actualmente con reservas internacionales suficientes como para enfrentar cualquier crisis financiera que pudiera presentarse".
Los acuerdos de Duarte con el FMI
El último acuerdo firmado entre el gobierno y el FMI vence el próximo 15 de agosto y fue aprobado en mayo de 2006 (100 millones de dólares), “con el objetivo de lograr un aumento sostenido del crecimiento económico y la reducción de la pobreza”. El documento fue avalado por la entonces titular del Banco Central de Paraguay, Mónica Pérez, y el ministro de Hacienda, Ernst Bergen.
La primera parte de ese acuerdo se firmó en 2004 (73 millones de dólares) y fue llevada adelante por el mismo Borda que el próximo 15 de agosto asumirá nuevamente el ministerio de Hacienda. Este programa apuntó a la reforma fiscal y financiera. En este aspecto se logró la sanción de la Ley de Reordenamiento Administrativo y Adecuación Fiscal, y la banca de Segundo Piso (AFD). Quedó pendiente la reforma de las empresas públicas y del Banco Nacional de Fomento.
A pesar de no haber utilizado los recursos disponibles, en ninguna de las dos oportunidades, el gobierno escuchó las "recomendaciones" de la institución sobre el manejo de las empresas públicas y los recursos del Estado.
Las reformas
Los acuerdos con el FMI firmados durante el gobierno de Nicanor Duarte se centraron en la aplicación de medidas para mantener la estabilidad macroeconómica, eliminar el déficit fiscal, lograr un presupuesto equilibrado y el crecimiento económico. Además, en la reforma del sistema financiero para asegurar la estabilidad. En sus inicios, también se incluyó la reforma de las empresas públicas que nunca se llevó a cabo.
En este punto, el FMI, por mantener un acuerdo con el país, flexibilizó sus exigencias y aceptó que el gobierno de Duarte solo se comprometiera a realizar un programa de monitoreo sobre las empresas estatales. Para ello, fue creado un Consejo Supervisor de Empresas del Estado, dependiente de la Presidencia de la República, que debía producir informes periódicos y publicarlos. Sin embargo, hasta ahora ningún dato sobre el manejo de las empresas estatales fue dado a conocer a la opinión pública.
La misión del FMI
La última semana de mayo llegó a Paraguay una misión del FMI para revisar el acuerdo firmado en 2006. Los representantes tenían previsto reunirse con las actuales autoridades en materia económica, y con el equipo del gobierno electo. No se descartaba la posibilidad de que también se entrevistaran con el presidente electo Fernando Lugo, ya que la intención del FMI es conocer si la nueva administración está interesada en seguir con un acuerdo precautorio.
Alejandro Santos, jefe de la misión técnica del FMI, se mostró partidario de que Paraguay firme un nuevo acuerdo con la institución. Santos explicó que en esta nueva etapa que se inicia en el país vale la pena cimentar la estabilidad macroeconómica y profundizar las reformas estructurales, como el caso de las empresas públicas, el empleo público y el sistema laboral. A su criterio, estos y muchos otros temas tendrán que ser vistos por el nuevo gobierno.
Respecto a las empresas públicas, de acuerdo al proceso de monitoreo, el Consejo Supervisor de Empresas del Estado aplazó la gestión de Petróleos Paraguayos (Petropar), Empresa de Servicios Sanitarios de Paraguay (Essap) e Industria Nacional del Cemento (INC); en tanto que calificó como aceptable la gestión Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco).
La promesa hecha al FMI de reformar las empresas públicas viene desde la misma época en que Borda asumió como ministro en el 2003, sin embargo, hasta ahora es una de las tantas materias pendientes. Sería deseable que el futuro gobierno aclarara si está dispuesto a mantener esa promesa y definir más concretamente cuáles serían las implicancias de la reforma.
Fuente: ABC y La Nación (Paraguay)
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-> Carta de intención de Paraguay al FMI (mayo, 2006 - formato pdf - en inglés)
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