Fuente:
BolPress y Jubileo Sur
Martes 05/07/2005
Desnudan las debilidades de la condonación de obligaciones con el FMI y el Banco Mundial propuesta por el Grupo de los Ocho. Bolivia y Nicaragua son dos de los países latinoamericanos "beneficiados" con la propuesta. Para obtener esta gracia deberán cumplir con reformas estructurales, de corte neoliberal, que implican un mayor endeudamiento, entre ellas, liberalizar la economía e ingresar al ALCA.
La condonación parcial de la deuda externa, aprobada por los países ricos para algunas naciones, está condicionada a un mayor endeudamiento y sometimiento, advirtieron dos instituciones especializadas. Las advertencias fueron hechas por la Fundación Jubileo, el brazo activo de la Iglesia Católica boliviana, que propugna una condonación total, y la organización no gubernamental Acción contra la Pobreza.
Ambos análisis desnudaron las debilidades de la condonación de obligaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) aprobada por el Grupo de los Ocho (G-8) países más ricos del planeta, en favor de un grupo de naciones marcadamente subdesarrolladas, como Bolivia.
Según la Fundación Jubileo, la decisión del G-8 sólo contribuirá a reproducir un círculo vicioso de mayor endeudamiento, pues reproduce los esquemas de un anterior plan de reducción de débito de países pobres y altamente endeudados (HIPC).
Ese programa fue aplicado a Bolivia meses atrás y redujo su deuda de cuatro mil 412 millones de dólares a mil 912 millones, pero Bolivia debe ahora cuatro mil 500 millones, recordó la citada institución.
Esto se debe, según la Fundación, a que los países acreedores condicionan el perdón de deudas a reformas estructurales (de corte neoliberal) que implican un mayor endeudamiento.
La nueva condonación significará una reducción de 44 millones de dólares del servicio de la deuda exerna, que insume anualmente 277 millones y, según la Fundación Jubileo y Acción contra la Pobreza, no significará un alivio del peso de la deuda.
Esas instituciones plantearon que la condonación sea total, sin condiciones y con pleno respeto a las decisiones soberanas de Bolivia.
También debe estar acompañada por la cooperación internacional para reparar los daños causados por la política neoliberal y garantizar avances en la lucha contra la pobreza, para cumplir las Metas del Milenio, que prevén por ejemplo reducir la pobreza extrema de 37 a 15 por ciento en el año 2015.
Al mismo tiempo, apuntó la Fundación Jubileo, debe haber un cambio en las reglas del comercio internacional porque las existentes ahogan a la pequeña producción, la industria, y subordinan a naciones como Bolivia a intereses externos.
Acción contra la Pobreza demandó por su parte que el alivio anunciado por el G-8 no está condicionado a la continuidad de las llamadas reformas estructurales, es decir a la mantención de la conflictiva política económica neoliberal vigente aquí desde 1985.
Esa política, recuerda la institución, solamente redujo los ingresos estatales e incrementó los gastos, generando exclusión y desigualdad.
La condonación anunciada obliga a Bolivia y los demás países supuestamente beneficiados, a dar "seguridad jurídica" a las transnacionales, eliminar barreras a la inversión extranjera y asegurar estabilidad macroeconómica y apertura económica bajo los parámetros neoliberales.
La advertencia de Acción contra la Pobreza coincidió con el arribo de una misión del FMI que examinará el cumplimiento de los compromisos económicos contraídos por Bolivia con ese organismo.
La reducción de la deuda no debería obligar a Bolivia a firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos o enrolarse en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), agrega por otra parte la organización no gubernamental.
Los países ricos, apunta, pretenden también que Bolivia mantenga sus recursos naturales en manos privadas, principalmente transnacionales, e insista, en general, en una política que genera desigualdad económica, conflictos sociales y daño ambiental.
Repercusiones desde Nicaragua
Para el Centro de Estudios Internacionales, integrante de Jubileo Sur, las iniciativas de reducción de la deuda, en el marco de la HIPC, no ha significado un mejoramiento en la situación de la mayoría de los nicaraguenses y por el contrario ha fortalecido el poder y la influencia de la banca internacional y sus políticas de ajuste estructural.
El condicionamiento atado a metas macroeconómicas ha continuado y se ha fortalecido. Debido a la situación de lucha entre los poderes del Estado (legislativo-ejecutivo) el gobierno de Nicaragua se salió del programa del FMI y ahora el representante insiste en que si no hay acuerdo con el FMI no hay "alivio" de la deuda externa.
Humberto Arbulú Neira, representante del Fondo Monetario Internacional para Nicaragua (FMI), explicó que la decisión de la condonación de la deuda de los países pobres, tomada por el grupo de los ocho, se hará efectiva para Nicaragua siempre y cuando las autoridades presenten un programa para poder beneficiarse con la condonación de esa deuda. “Mientras el país no presente un programa, no podrá beneficiarse de esta condonación”, manifestó Neira (La Prensa, 13 de junio del 2005).
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